lunes, diciembre 05, 2011

El heroe excéntrico






(Borrador, Participación en foro: Actitud frente al aprendizaje, Universidad Madero, Campus Papaloapan, 18 de noviembre)
 
Recientemente con mis alumnos de licenciatura emprendí una tarea corta pero esclarecedora: en algo mas que un par de horas indagamos juntos sobre un planteamiento inicial: ¿Que tienen en común Neo, Luke Sky Walker, Harry Potter y Sócrates?
    Inicialmente les pareció que existía una distancia considerable entre todos esos personajes,  ningún rasgo en común. No hay tanta diferencia les advertí: si consideramos que particularmente Sócrates, --ese filósofo griego, iniciador y maestro original de la escuela socrática-- es un pensador que no dejó obra original sino que le conocemos y sabemos de su vida y obra a través de fuentes secundarias como las de Platón su discípulo más importante, Jenofonte, Aristófanes y Aristóteles, entonces y en cierto sentido se trata junto con los otros personajes de un sujeto construido en una o varias narrativas; Jesucristo como sujeto histórico en ese mismo sentido no es un personaje autónomo, sino una construcción resultado de las narrativas que le ponen como protagonista o actor. The Matrix, Star Wars, Harry Potter, Apología de Sócrates, la Biblia, son así narrativas con sus propios personajes principales, todos ellos comparten ese rasgo común:  ser personajes de una narrativa.
     Pero comparten un rasgo más importante aún.
    Todos son héroes, sujetos que son capaces de actos extraordinarios en virtud de salvar un buen valor: Jesucristo toda la humanidad del pecado en la narrativa bíblica, Neo a la especie humana sometida por las máquinas, Sky Walker de la misma manera a la humanidad del Imperio del Mal y Harry Potter a un mundo fantástico frente a la feroz racionalidad occidental. Todos ellos tienen poderes extrahumamos, con rasgos idealizados que les permiten llevar a cabo hazañas igualmente extraordinarias y beneficiosas para un grupo grande de seres humanos. Todos ellos satisfacen un conjunto de valores propios de la época en la que fueron construidos. Pero a todo esto y para seguir con la homologación de ellos: ¿cuál fue el acto heroico de Sócrates? ¿Qué poderes tiene dicho heroe de las narraciones que dieron cuenta de él?
    Quizás una manera más elocuente de delinear los rasgos heroicos de Sócrates  --un filósofo que más bien debería pertenecer al conjunto de los intelectuales, pasivos, lectores, sujetos aburridos que dicen cosas aburridas, la filosofía al final de cuentas es aburrida ¿no?-- bueno, una forma de delinear estos rasgos que lo acercan más al Neo que salva a la humanidad y se da de golpes espectaculares con el agente Smith es con la representación que hizo de su muerte el pintor neoclásico francés Jacques-Louis David en 1787. Sabrán ustedes que en las narrativas de su vida, Sócrates muere envenenado con Cicuta como condena después de un juicio que lo encuentra culpable de despreciar a los dioses y corromper a la juventud alejándola del buen tino de seguir el mandato del poder establecido. En otras palabras, Sócrates es culpado de cuestionar el orden establecido por el Estado y por la religión, esa postura de ser un excéntrico le costó la vida.  Heroico en más de un sentido pues aunque no destruye un artefacto imaginario poderosísimo como la Estrella de la Muerte de Star Wars, sí que se opone a un peligro más humano, tangible y maquiavélico que es el absolutismo de un estado que condena y mata a los ciudadanos que piensan distinto, que son excéntricos y generan conocimiento.
    Héroe en otro sentido, Sócrates en la representación del pintor francés muere con orgullo, compungidos sus seguidores que lloran su pérdida, apenados y casi escondidos los apenas jóvenes a los cuales se le acusa de corromper. A los pies de su cama, Platón alumno de Sócrates perdido en su tristeza, él mismo dice en su apología de Sócrates que al beber la cicuta todavía bromea con los presentes: "acuérdate de comprar un gallo a Asclepio", Dios de la medicina, una vieja ofrenda no realizada y que debía cumplir. Estas palabras son la muestra de la integridad moral de un hombre que es ejecutado por pensar distinto y ser íntegro. Más integro no se puede ser pues en la espera de su muerte tiene la posibilidad de escapar y se niega a abandonar su castigo por no violentar las mismas leyes que le encontraron culpable, él sabe que el que incumple las normas hace mal y el que razona, conoce y advierte la maldad NO puede perpetuarla, en otras palabras para Sócrates el que conoce el bien solo puede hacer el bien.
    ¿Y al final por qué el Estado repudia a Sócrates? ¿por qué le condena y le mata? Por varias razones, pero entre las más importantes por e x c é n t r i c o ¿en qué sentido? en el sentido más lato del término: porque se disloca o deslocaliza del centro, porque niega el dogma, la tradición y el pensamiento único y dominante, establece una distancia con respecto a él por reflexión y más aun se burla de este centro al no proponerse él mismo como un nuevo centro de referencia: “Solo sé que no sé nada”, dice, no es sabio, no tiene las nuevas verdades u otras verdades absolutas, tiene un método apenas, un método para que la gente piense, transite la misma reflexión que él propone y concluya en una apreciación propia de las cosas, apreciación que al final resulta distinta a esa del dogma. En una apresurada conclusión que impone el tiempo, le consideran transgresor porque niega a los dioses y corrompe a los jóvenes, ¿qué significa esto? que los hace pensar y les propone una forma nueva de aprendizaje, la de apreciar por sí mismos la verdad a partir de una ironía inicial, su verdad, no lo que el pensamiento único dice que es verdad.  
    Sócrates es un héroe como sujeto, pero más aún es el héroe de la narrativa de Platón, conocemos a Sócrates por Platón y éste dice de su maestro Sócrates lo que él quiere decir; podría ser incluso que Platón hiciera a Sócrates a su imagen y semejanza, le narra, le describe como él quiere y gusta. Neo, Sky Walker, Harry Potter, Jesucristo de la misma manera son héroes de narraciones que dicen mucho de quién les crea y mucho más de quien les adopta, si son nuestros héroes pop, si son nuestras deidades, es porque ellos encarnan nuestro querer ser, son la suma de ciertas  aspiraciones, a veces ocultas a nosotros mismos: poderosos, eternos, buenos, ilimitados, justos, todo lo contrario a los sujetos mortales, limitados, incapaces, carenciados que somos mientras no nos alcanza la muerte. Así pues Sócrates es para Platón figura de sus aspiraciones y de su sistema filosófico. Le adopta y le traduce en el Mito de la Caverna, ilustración del deseo de excentricidad que Platón advierte en su maestro.  
    El antrum platonicum, la caverna platónica, es una alegoría del querer ser de Platón. En ésta todos somos esclavos que habitan lo más profundo de una caverna en la que apenas entra la luz del exterior, el conocimiento de nosotros los esclavos así se limita a las pálidas sombras que se forman en las paredes de ésta. Esas paredes sombrías son la verdad del común de los seres humanos, su verdad, verdad única e incontrovertible por la ignorancia de que hay algo más allá.  Sin embargo, dice Platón, un sujeto que de alguna manera lograra liberarse podría darse cuenta de que trascendiendo esas paredes existe otro mundo, la realidad, la verdad, el exterior de la caverna, así adquiriría un conocimiento nuevo y se daría cuenta que había vivido engañado aceptando como verdad lo que veía en su limitado mundo cavernícola. Platón lo afirma: la mayoría de los seres humanos nos conformamos con aceptar la vida de la caverna y sus verdades y más aun las aceptamos con vehemencia pues incluso cuando algún esclavo fugado, que ha conocido el mundo exterior regresa y cuenta sobre nuevas verdades, es reprimido y enjuiciado como loco o excéntrico, al punto de ser condenado o proscrito, muerto por ejecución como sucedió con  Sócrates. 
    Sócrates y Platón así son excéntricos, son sujetos que se alejan de la tradición, Platón lo ilustra con el mito de la caverna y defensa a Sócrates, en éstas elabora la narrativa del héroe descentrado que aprecia las cosas de una manera diferente, como Neo, el héroe de The Matrix o bien como René Descartes, su propio héroe en sus seis Meditaciones Metafísicas de 1641, en las que llega a sugerir que debemos dudar de todo incluso de nuestra propia existencia, neguemos todo, dice, y dudemos de nuestras verdades hasta ahora más preciadas, continúa, y después de dudar de toda verdad vigente impuesta por el dogma construyamos un nuevo sistema de creencias sobre el universo a partir de uno mismo y la capacidad de dudar y de pensar; de ahí su “pienso, luego existo”  y existe todo el mundo completaría la sentencia. En efecto Descartes en la interpretación de varios historiadores de la filosofía da paso al subjetivismo frente a la apropiación acrítica de las verdades establecidas en su época por la institución dogmática y dominante de Europa: la iglesia católica. Descartes llama a la rebeldía reflexiva, de nuevo a la excentricidad, dudando de todo y conminando a generar un conjunto nuevo de verdades sobre el mundo a partir de desconocer el centro, el dogma de los saberes establecidos a partir de las Sagradas Escrituras desde el final de la Edad Antigua y sostenidos por más de XV siglos, 1500 años en Europa.
    Pablo Feinmann, un filosofo argentino contemporáneo, resalta la importancia de la obra de Descartes en varios sentidos, uno de ellos es precisamente la posibilidad y necesidad que Descartes planteó de negar los saberes establecidos a partir de ejercer la subjetividad: valorar el yo creo, el yo he pensado, el yo reflexiono, el yo concluyo a partir de mi razón en tal o cual cosa, en lugar de asumir el todos creen tal cosa y por tanto yo lo asumo. En términos muy contemporáneos Feinmann dice que Descartes se atreve a apagar la televisión. Lo dice así porque Feinmann cree que hay discursos dominantes cuya intención es alienar, secuestrar al sujeto para que no piense y sí actúe de determinada manera, el sujeto, dice, es pensando y no piensa por si mismo, la televisión es un instrumento más de ese discurso alienante. Descartes en ese sentido es revolucionario y un excéntrico pues asume una postura que resume la perspectivas de muchas filosofías, de la narrativa sobre Sócrates y sobre Platón: la postura crítica con respecto a lo establecido.
    En una metáfora novedosa en el que confluyen los elementos ya citados, de nuevo un irreverente filósofo contemporáneo Julian Baggini plantea el caso imaginario de la secta Weatherfield que no tenía acceso al mundo más que por lo que sus integrantes veían en televisión y que tomaban por documentales legítimos del mundo más allá de la secta. Sería la sorpresa de uno de ellos que fugado de la misma se entera que los tales relatos no son más que producciones ficticias al estilo de las comedias de El Canal de las Estrellas. Al regresar a la secta y contar de su experiencia es tomado por loco y peor aun por insumiso y renegado, se le expulsa definitivamente del grupo y es abandonado a vivir por sus medios el mundo más allá de la secta.
    En el ejercicio imaginario de Baggini aparece de nuevo el héroe con los elementos comunes de los casos que he mencionado, un insumiso, un excéntrico que descubre una nueva realidad, que es tomado por loco y que al final es marginado.
    ¿Qué pues con la actitud ante el aprendizaje después de esta enumeración de narrativas con sus héroes excéntricos? De nuevo traigo a cuentas a mis alumnos de primer semestre de licenciatura que se enfrentan en muchos a casos a un primer curso de filosofía. La actitud generalizada de los jóvenes es de aburrimiento preliminar, un desánimo inicial por la mención misma de la palabra filosofía. Pero los tiento con las narrativas, con la idea del héroe excéntrico, Sócrates, Platón, Neo, el explorador de Baggini, ¿para qué? para descentralizarlos, para sembrar en ellos la idea de la importancia de la excentricidad y de salirse del pensamiento cómodo, Un curso de historia del pensamiento filosófico es un curso de cómo la humanidad, los criterios de belleza, las normas del deber ser, los sistemas políticos y la concepción de nuestro papel en el mundo se ha transformado gracias al pensamiento, a la reflexión y gracias al cuestionamiento racional del orden establecido, en otras palabras quiero dejarles como mensaje a mis alumnos, a ustedes también, que nuestra labor como seres humanos, como estudiantes, como sujetos sociales, como sujetos individuales es la crítica. Me parece que educarse, aprender, aprenderse, conocerse y conocer el mundo para ser sujetos de cambio, este proceso todo comienza con un actitud fundamental, la del excéntrico crítico que toma por bueno lo dicho, lo analiza y fija postura crítica sobre lo establecido. Lo deseamos en el fondo y por eso admiramos las narraciones de héroes excéntricos y por tanto claro que deseamos y podemos ser pequeños héroes de nuestro entorno. Al final al mundo lo ha hecho la reflexión del ser humano sobre sí mismo y sobre su situación, al final la excentricidad ha movido al mundo alrededor de un sitio fijo del que nos descentramos.
    Es una tarea importante, es una tarea que parece difícil, tomar una actitud crítica ante la adquisición de conocimiento y ante lo establecido y parece que eso lo logran sujetos como Platón y esos que mencioné y que son extraordinarios, parece que no es tarea alcanzable para nosotros: pequeños sujetos mortales y limitados. Pero no hay tal imposibilidad y hay recomendaciones prácticas: dejar de pensar sin reflexionar lo que todo mundo piensa, dejar de leer lo que todo mundo lee por moda, dejar de opinar como todo mundo opina por imitación, dejar de escuchar la música que todo mundo escucha sin abrirse a nuevas posibilidades, dejar a aun lado lo que todo mundo cree que debe ser central en nuestras vidas para situarnos en la excentricidad, ese es un buen inicio.
    Dice Feinmann que el sujeto al lograr eso, en efecto se quedará solo en su subjetividad, en su punto de vista personal, pero sin duda se empezará a construir como un sujeto individual con su reflexión, sus puntos de vista, su opinión; se deseducará y volverá a educar desde una postura única con respecto al conocimiento, desaprenderá y logrará una nueva relación con el conocimiento, variará su aprendizaje, en conclusión se concentrará en lograr esa máxima de otro gran filósofo del siglo XX, Jean Paul Sartre: lograremos descolocarnos, ser nosotros, cada uno sujeto y comprometido con nuestro pensamiento, pues lo importante al final no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que han hecho de nosotros.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

gran post profe muy bueno
aunque nos difama diciendo que nos dormimos jhahjhajha ya me queme hjahjahjaj

Fabricio González Soriano dijo...

jajaja! bueno, ahora que los vuelva a ver dormidos les recuerdo la columna.