A estas alturas la vigesima edición del DRAE no tiene una acepción, para mi gusto correcta, de la palabra naco. Dice la letrada academia de la lengua española que es sinónimo de indio y me parece que aun apelando a la transitividad semántica (si naco es indio e indio es iletradao e inculto, entonces naco es iletrado e inculto) la definición es limitada; no me soprendería que la academia consderara politicamente incorrecto incluir naco en el diccionario, pero igual no me soprendería que la palabra naco no estuviera inlcuida dada su polimorfismo semántico: naco para los mexicanos y particularmente chilangos es muchas cosas. Naco es chido para mi, naco es ofensa para la mayoría, naco es meco, naco es debrayante, naco es chairo, naco es barrabrava, naco es wanabí, naco es forever, naco es el que nace en nezahualodo y termina viviendo en La Condechi, naco es el que nunca sale de su rancho y más allá de pénjamo city, todo es extranjerilandia. Para mi que naco es Chico Che y naco es El Santo y naca Mecánica Nacional de Luis Alcoriza y naco, naco: Lagunilla mi Barrio del patriarca Araiza, naco en otras palabras es cool y divertido en mi propia, muy subjetiva, acepción. Naco-buena onda, aunque hay naco-gacho.
Recientemente una conductora de Televisión Azteca hacía sin proponerselo la parodia del periodismo comprometido, acercándose peligrosamente a las playas de N-ACApulco para verificar el aumento del oleaje por efecto del terremoto y tsunami japonés. La vi y recordé la bufonada de Jim Carrey de convertirse en el salvavidas de un jacuzzi en una emisión de “Saturday Night Live” o bien la del filósofo del programa de comedia “¡Splunge!” que no puede contestar una pregunta simple sin recurrir a una disquisión filosófica excesiva e hilarante; la grotesca exageración del compromiso profesional en unos es comedia y en los noticieros mexicanos es la norma; naco-gacho. Y es que en efecto después de ocurrido el terremoto y tsunami en el norte de Japón, se emitió una alerta de tsunami de “peligro moderado” para las playas del Pacífico mexicano para el viernes 11 de marzo; se supuso que los primeros efectos de los eventos del este de Asia llegarían como remanentes a las costas de México ese día al cuarto para las nueve de la mañana. El Universal consignó el sábado siguiente elevaciones en los niveles del mar y entradas del mismo; moderadas y sin consecuencias. Una noche antes, Hannia Novell, en Acapulco, con un tono grave, teñia de amarillo y rojo la pantalla, refería la tragedia japonesa con notas y video y regresaba a una playa nocturna de Acapulco, en el fondo una cuatrimoto con alarmante torreta encendida; ella apuntaba la necesidad de estar vigilante ante el eventual tsunami que posiblemente llegaría a las playas donde María, según Agustín, era bonita y no una mujer frivola y odiosa. La nota, el tono, Acapulco, la ignorancia científica teñía todo de un color ridículo y tropical, nacho gacho; faltó un sketch de Kinkín para hacer de la charada un buen espectáculo de comedia popular.
Y es que las noticias nacionales de televisión abierta son así, una charlotada, una mezcla de humor e ignorancia científica plena y nulas intenciones de informar, sino pura convicción de melodramatizar; se buscan las historias de niños, pobres, agredidos, huérfanos, en el colmo de las miserias, de ancianos, de madres sufridoras, se usan las notas estridentes y amarillistas, se revienta el miedo para inundar a los espectadores de zozobra y se promete mitigarla en unos minutos, en una trasmisión especial, con un seguimiento minuto a minuto de las olas de Acapulco; la explicación científica, los contenidos, las ilustraciones sensatas y razonables son evadidas deliberadamente en el ánimo de diseñar un producto e informar es un pretexto nunca una meta; entregar el producto desarticulado de la realidad y más bien autocontenido como un buen número de carpa: con albures, mujeres voluptuosas con cierta gravedad dada por el uso de lentes que las intelectualizan, un comediante chafa aquí, una parodia por acá; informar sobre eventos naturales, científicos y tecnológicos es como dirigir “Lagunilla mi barrio” “Mecánica nacional” o “No es otro tonto noticiero aburrido”: ¡naco chido! si no fuera porque tristemente se le escamotea al consumidor el valioso contenido de los hechos del mundo.
No es de extrañar pues México es el circo de lo impensable y grotesco; acerca de los medios estos están abarrotados de contenidos nulos, es la pista donde el escándalo, la miseria humana y la ignorancia elaboran ruidosos números, no es de extrañar, repito, en una de las pistas un payaso encargado de la educación de los mexicanos a grito pelado reconoce que la educación está garantizada mientras haya telenovelas; amargados aquellos que dedicamos un curso completo a la filosofía en lugar de haber mandado a los alumnos a ver Teresa, que gacho, que naco, naco-naco.

2 comentarios:
O.O
Estoy patidifuso!!!
Me encantó tu texto, y eso que lo encontré en google tras una infructuosa búsqueda, como bien apuntas al principio de este texto, de una acepción acertada de la palabra naco.
Le leí la nota en voz alta a mi madre y nos hemos entretenido bastante con tus acertadas disertaciones acerca de nuestra "cultura televisiva". En pocas palabras, nos hiciste pasar un buen rato; con todo y que me llegó la pedrada al leer de El filósofo que no puede contestar una pregunta simple sin recurrir a una disquisión filosófica excesiva: justo en la mañana mi mamá me definía a mí como tal!
Bueno, pues muchas gracias por compartir esto y enhorabuena!
Saludos!
Muchas gracias por tu comentario que me sorprende desde el mismo hecho de existir pues casi nadie visita mi blog, más aún agradezco que me hagas saber que te gustó mi contribución.
Gracias de nuevo!
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