12 federales muertos, asesinados, y Calderón en una comida con empresarios de la vivienda airado respondió: “En esta lucha no claudicaremos ni dudaremos, porque está en juego la paz y la seguridad de los mexicanos” (La Jornada, 15 de julio, 2009). Afán del presidente por las metáforas pero más allá de eso me pregunto: en sus discursos en los que trata de inflamar valor patriótico y orgullo a la lucha contra el narco-la guerrilla-la guerrilla-narco-esa institución violenta y poderosísima… ¿Será él y cuantos más los que le dan carne, cuerpo, al “nos”? “Nosotros no nos rendiremos” es otra forma de decir lo mismo ¿Quiénes son “nosotros”? No sé exactamente quién forma esa banda de los “nosotros” pero para mí queda claro que en esa cofradía no estoy yo y por lo tanto es la banda de los “ellos”; los que no se van a rendir en una guerra que “ellos” hacen, “ellos” manipulan y “ellos” dicen que ganan, “ellos” pierden.
Y no soy de la banda de los “nosotros-ellos” porque ni siquiera sé bien de qué se trata el asunto, no sé bien si hay unos buenos y otros malos; para mí los dos bandos parecen siniestros y aunque no soy una excelente persona, no me considero moralmente habilitado para pertenecer a ninguna de las dos bandas de rufianes. Me siento incómodo frente a un militar, lo mismo que ante un policía; asesinos, rufianes mala facha, narcomenudistas, tan malas gentes como los sardos, PeFePos, los estatales, ministeriales, municipales, que toletean al que se deja, al que protesta, que se hacen de la vista gorda cuando unos juniors lo madrean a uno, lo mismo que chantajean y amedrentan al que le descubren un churro de mota. Para mí es lo mismo y no comparto esa visión de Calderón: jefe de los “nosotros” que no me incluye; jefe de la mafia de los “ellos”, capo de su familia michoacana.
Porque a todo esto ¿Quiénes son los “nosotros” que por devengar el sueldo van y se rifan contra los narcos? Digo porque igual y esos que mueren a diario con uniforme, corruptos, mafiosos y todo, se parecen a mi banda de los nosotros: los que trabajamos diario, ganamos ahí dos tres para pasar el mes, nos tronamos los dedos para comprar los pañales, hacer el último super de la quincena; igual esos uniformados abatidos, ensangrentados de las noticias son más parecidos a mí, más “nosotros”, que los “nosotros” con los que supongo que se identifica Calderón. La verdad es que no me imagino a ese militar, moreno, rapado, bajo de estatura, ancho de espaldas, al PeFePo de mayor estatura, mas fornido, más seleccionado pero al final más “nosotros”, retratados presumiendo su patrulla, su tropa, su casa en Iztapalapa, en una comunidad rural, en la última edición de Hola, de Quién, ni siquiera presumiendo su boda en TVyNovelas; ahí salen los “nosotros” de Calderon. Irónicamente esos “nosotros” esos “ellos” no se rifan contra nadie, no salen a la calle sin autos, escoltas, choferes, no viven mucho en México siquiera, no creo que les importe un carajo la seguridad en las calles, en los barrios, ni siquiera creo que les importe mucho el país. Esos “nosotros”, esos “ellos” son la Familia Michoacana del presidente, esos que son sus verdaderos amigos y aliados no son los que combaten al narco, no son a los que les preocupa el país; sus ojos y aspiraciones deben ir tras nuestras fronteras, a los barrios ricos del mundo “nice”.
Así pues menos entiendo de quién es la guerra; ¿es de Calderon y su grupo? No lo creo, más bien supongo que en los discursos es fácil hacerse parte de algo, de un “nosotros” que existe solo en lo que Baudrillard llama la “hiperrealidad”; pues en la realidad no existe el nosotros de Calderon, existen “ellos”, los otros que son los supuestos malos, los malos que son los supuestos buenos y nosotros, los que mañana nos pararemos temprano, a los que quizás les falle el auto, los que dejen sin transporte una corporación a manos de uno de los ellos de calderón, los que enfermos harán fila en el IMSS, los que mueran en las calles a manos de unos malandros y como efecto de no traer escolta, somos esos que vamos a trabajar, que mantenemos como podemos una familia, los que de repente nos emborrachamos y nos fumamos un churro de mota, en realidad eso no nos hace tan malos como los malos de Calderon, ni somos tampoco los buenos, de los amigos de Calderon, somos así “nosotros” los que dejamos al país en manos de unos cuantos “otros”.
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